El secreto de la inmortalidad

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Durante toda su historia, la Humanidad se ha creído, ha ansiado o ha buscado la inmortalidad, bien sea en esta vida o en otra.

Los avances en la cultura y concretamente la medicina, han permitido que nuestra especie sea más longeva que si sólo estuviera a merced de los mecanismos naturales de evolución. Dichos mecanismos, neutrales en su direccionalidad, cuando no conducen a la extinción suelen llevar a una mejor adaptación de las especies a su medio.

Un ejemplo: si un león nace miope (por mala suerte, pues la mayoría de variaciones genéticas surgen por azar) no podrá alimentarse por sí sólo, al no poder cazar, por lo que morirá antes de tener hijos que quizá también saldrían miopes. Sin embargo una persona miope tiene acceso a otras personas que lo cuiden, a una vida en la que no se necesita puntería para nada “imprescindible” (como alimentarse), y además a unos aparatos para corregir su miopía… Por tanto, vivirá como una persona normal y sus hijos quizá hereden su miopía.

Así, la Humanidad ha ido ejerciendo de Diós y ha superado trabas biológicas. Una mejor higiene, alimentación, actuación ante enfermedades… han permitido que las personas vivamos más tiempo. Pero eso también da problemas.

Un ejemplo: cuanto más vives más probabilidad tienes de padecer cáncer. Y aquí es donde yo quería llegar. Algunos tipos de cáncer tienen el secreto que la Humanidad tanto ansía. En muchos casos, lo que sucede es que las células se vuelven inmortales y claro, dado que van procreando, surgen los tumores (grupos enormes de células donde sólo debería haber unas pocas).

Si consideramos que una célula es un organismo vivo por sí mismo, las células del cuerpo al volverse cancerosas poseen el secreto de la inmortalidad que otros organismos vivos buscamos. Sin embargo, al volverse inmortales, provocan disrupciones en las funciones del cuerpo que las alimenta, hasta llegar a matarlo, por lo que están condenadas a morir.

Repito: la inmortalidad es una condena a muerte. En la naturaleza está el secreto de la inmortalidad, no hace falta buscar en la cultura. Pero aquellos seres que consiguen volverse biológicamente inmortales, mueren incidentalmente.

En la actualidad se estudia mucho el cáncer, para curarlo pero también para dar con ese secreto (de hecho ya se sabe más o menos por dónde van los tiros). Sin embargo, aunque lográramos extrapolar la inmortalidad celular a los organismos pluricelulares como nosotros, ¿no nos estaríamos condenando a morir como especie? ¿No sabemos “ver” los mensajes que “nos manda” la naturaleza? ¿Debemos seguir añadiéndonos “taras” hasta dar con lo que parece la “tara” más grande de todas?

10 thoughts on “El secreto de la inmortalidad

  1. Sip, muy interesante. La única certeza en esta vida es la muerte. Cambiar eso se me antoja complicado.

    P.D. Con tanta imagen me extraña (más tratando de inmortalidad) que no se le haya mencionado a él:

    “Sólo puede quedar uno” XD

  2. Pingback: Primus Inter Pares » Ya es inmortal

  3. Pingback: Primus Inter Pares » Inmortalizando

  4. Llamadme pesimista o lo que queráis, pero dudo mucho que la cura del cáncer vaya a salir a la luz alguna vez. Muy chula la reflexión, da mucho que pensar.

  5. Hoy me he encontrado con esta noticia. A ver hasta que punto han avanzado en las investigaciones, y si realmente estamos ante un gran paso en la investigación contra el cáncer.

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