Ya es inmortal

Hace unos meses escribí una reflexión que se me planteó cuando mi padre enfermó de glioblastoma multiforme, un cáncer específico del cerebro, muy agresivo, en el que (como en algunos otros tipos de cáncer), el “problema” es que las células se vuelven inmortales. Por tanto, el secreto de la inmortalidad está en la naturaleza, por lo que la ciencia no tardará en descubrirlo. Me planteé entonces lo estúpido de tal estatus, pues las células que se vuelven inmortales están condenándose a sí mismas, pues tarde o temprano matarán al cuerpo que las sustenta, muriendo  también.

Ayer mi padre murió. Después de algo más de nueve meses luchando, la inmortalidad de los glioblastos de su cerebro ha terminado con él. Hoy me muero de ganas por dejar constancia de todas sus cosas buenas, de todos los buenos recuerdos que me ha dejado, de todo lo que nos perderemos ahora sin él…

Pero no voy a idolatrarle. No tengo porqué: quienes lo conocíais (incluso los que lo habéis conocido a raíz de esto) sabéis de sobra lo poco que se merecía este abrubto final y, en cambio, lo mucho que merecía los esfuerzos que hemos hecho durante estos nueve meses y el cariño que le hemos dado en sus últimas horas.  Desde las mil y una filigranas médicas hasta la excepcional coordinación familiar. Desde las innumerables visitas, algunas sabrosamente acompañadas, hasta la presencia excepcional de verdaderos amigos que viven a cientos de kilómetros de distancia. Desde el apretón casual de manos a un familiar hasta algún SMS desafortunado. Desde la más pequeña anécdota hasta la más grande historia.

Mi padre luchó aún sabiendo que perdería la partida. Luchó hasta el final, y la partida se acabó. Vosotros, todos nosotros, hemos luchado junto a él. Dicha lucha, dichos esfuerzos, dicho cariño, dichos recuerdos, él los ha recibido aún cuando su cerebro se consumía a velocidad vertiginosa. Incluso cuando ya no podía responder y hasta sus últimos minutos, vosotros, todos nosotros, estábamos con él. Orgullosos de él.

Vosotros, todos nosotros, somos su inmortalidad.

10 thoughts on “Ya es inmortal

  1. Magnífica reflexión.

    La naturaleza a veces es demasiado estúpida como para tomárselo todo tan en serio, jeje

  2. Sobran más palabras…

    … y la verdad es que me gustaría poder escribir, pero por mucho que pusiera, por mucho que contara, por mucho que me esforzara en plasmar lo que realmente siento, ni de lejos le haría justicia…

    Papá, sigues estando conmigo… siempre…

  3. Gracias, Alek, por tu comentario.

    Y, por supuesto, gracias Micky, hermano, amigo e inseparable compañero de aventuras. Como ya sabes, yo sí intentaré contar más, sin ánimo de hacer justicia. Porque la vida no es justa.

    Pero será en otra ocasión. Por ahora etiqueto el post, pongo a Calvin y escucho algo de Annie Lennox.

    “Safe in my arms
    you’re just sleeping…”

  4. Pingback: Primus Inter Pares » Inmortalizando

  5. A vuestro padre no le conocí personalmente, pero estuvo en mis oraciones, no lo dudéis; de algo estoy segura, su paso por el mundo y el legado que ha dejado es inmejorable, no conozco a micky, pero si se asemeja a ti Al…menudo mundo bonito que creó tu papá.

    :) saludines y besines chocolatinosos.

  6. Años después, sigo con el pesar de no haberle conocido, pero ya lo conozco un poco más, le veo en Micky, en Marga y en Albert y tal como predije sois muy especiales, muy sensibles a lo bello y bueno. Dejó al mundo cosa buena…pero de la buena.

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