Reloj que gira, mundo atrasa

28 de noviembre de 2011
01:36h de la madrugada
Apenas hace dos horas estaba en París, disfrutando de un rapidísimo pero muy agradable viaje en pareja. Ahora, quién sabe por qué, he entrado en el comedor de mi casa, en penumbra, y he visto que mi madre ha apoyado un pequeño corazón de madera sobre un marco que contiene una foto de mi padre. De pronto la nostalgia me ha invadido.

Dicha foto está junto a un reloj que desde que mi padre murió se atrasa. Y mucho. Mi madre lo corrige casi cada semana poniéndolo más de 15 minutos por delante de la hora real, y en poco tiempo ya está 15 minutos atrasado de dicha hora… Desde que mi padre murió. Es como si el tiempo quisiera retroceder y devolvérnoslo… Por supuesto, lo que sucede realmente es que se trata de un reloj delicado que mi padre se encargaba de ajustarlo muy bien cada año para que no adelantara ni atrasara. Sin embargo el pasado fin de año, tras la operación y en pleno tratamiento de quimio y radio, quizá no fue tan hábil. Y hoy no está aquí para corregirlo.

Pronto mi madre aprenderá a hacerlo, igual que está aprendiendo todas las cosas importantes que antes hacía él. Y sus hijos la ayudamos en todo lo que ya sabemos, y también aprendemos.

4 de septiembre de 2010
Mi padre ha sido despertado de su coma en la UCI del hospital. Gracias a mi llamada. Gracias a mi amigo. Pero al margen de huecos en el procedimiento, mi madre, mis hermanos y yo, con el apoyo y en ocasiones la ayuda de muchos familiares y amigos, nos hemos encargado de muchas otras cosas que necesitaba mi padre y no podía hacer. Desde la simple colaboración con los médicos, al aviso de compañeros de trabajo y tramitación de baja y demás papeleo.

Mi padre, como siempre, tarda poco en preguntar por todas esas cosas de las que se siente responsable. Él era, por encima de todo, alguien muy responsable. A menudo se hacía responsable de cosas que no le correspondían (pues su sentido del deber se lo pedía), o a regañadientes nos liberaba de tareas o dudas sobre responsabilidades nuestras. Así que cuando mi padre pregunta por cada una de las cosas que se le ocurre que podrían no estar en orden, todos contestamos orgullosos que nos hemos ocupado de ello. Yo, concretamente, le digo:

– Papá, aunque parezca mentira, el mundo ha sabido seguir girando sin ti.

Domingo 2 de octubre de 2010
Mi padre, mi madre y yo estamos en consulta del neurocirujano, otra gran persona y mejor médico que perdió su mañana de domingo para vernos y empezar a programar la cirugía. Les explicó a mis padres que tanta prisa era para su tranquilidad, puesto que, aunque la cosa ya no pintaba tan bien como nos habíamos pensado, podía volver a mejorar y había que hacer todo lo que se sabía que podía ayudar. Y actuar deprisa podía ayudar.

A mí me dijo en privado lo que ya dejé entrever anteriormente, que el pronóstico era muy malo, que un tumor tan agresivo no bromeaba, y en el mejor de los casos permitía una supervivencia de entre 9 y 14 meses después de la cirugía. Ello no era óbice, sin embargo, para no intentarlo. Siempre podía haber excepciones.

9 meses después mi padre falleció.

28 de noviembre de 2011
Hoy recuerdo a mi padre. Miro su retrato junto al reloj y pienso en su habilidad para corregirlo año tras año, responsabilizándose de que las agujas estuvieran en su lugar en el momento preciso, igual que se responsabilizaba de tantas y tantas otras cosas.

Hoy nos responsabilizamos quienes seguimos vivos, y en muchos casos tenemos tanto éxito como habría tenido él. Pero sin embargo, hoy las palabras que le diría a mi padre serían algo distintas:

– Papá, está más que comprobado: el mundo sigue girando sin ti… Pero le cuesta.

5 thoughts on “Reloj que gira, mundo atrasa

  1. Pot ser es rellotge s’atrasa
    pot ser el món segueix girant
    més no podrem ni per un instant
    seguir mai cap endavant
    si no és recordant…
    i agraint el que a la vida passa.

    GRÀCIES Albert, GRÀCIES Família, GRÀCIES Padrí Jove “Padrino”, GRÀCIES Mon Pare “Papà”.

  2. @Gostinet

    Tant de bò, mestre agostí
    si les teves savies paraules
    en pràctica foren posades
    per les masses generalitzades
    de la societat en que vivim…

    Si encara que’l tinguem present
    el dolent deixam passar,
    si a lo bò ens aferram
    i tenim cura i esment,
    aquest mon tan pestilent
    ho deixarà un poc de ser.

    I cap dubte em queda ja,
    que si no sempre contents
    feliços haurem de ser…
    La “peneta” sempre hi és
    i hi serà passi el que passi,
    però encara que el passat
    ens evoqui bons records,
    no haurem d’oblidar mai
    que vivim en el present.

  3. He leído esto varias veces( más de ¿diez?), nunca sé qué poner. Ahora pongo esto, años después.

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