El Hobbit: La Desolación del Friki

Igual era yo que me hacía el tonto, o que estaba en estado de negación, pero este año he percibido un lamento generalizado por lo que se ha considerado por muchos una violación del universo de Tolkien. Tampoco es ninguna novedad ya que hace 10 años muchos se quejaron de las licencias que se tomó Jackson con El Señor de los Anillos, aunque en general se aceptaron (a regañadientes) los cambios. Incluso el año pasado con Un Viaje Inesperado aceptamos pulpo, aunque hubo mucho más “run-run” que con la trilogía del anillo. Parece que con La Desolación de Smaug ha explotado la burbuja de las lamentaciones, impregnando cada rincón de Internet. ¿Cuáles son las razones de este descontento? Falta de fidelidad a la obra original y excesivos añadidos personales de Peter Jackson, que en su conjunto desvirtúan el film. Nada nuevo, las mismas críticas a las anteriores películas, pero esta vez más ruidosas.

“Han sido unas navidades espantosas, nunca habíamos trabajado tanto”

Es de perogrullo decirlo, pero no es lo mismo un libro que una película. Son maneras distintas de contar una historia, de transmitirla al espectador, por tanto hay cosas que pueden funcionar en un ámbito, y no hacerlo en absoluto en el otro. De todas maneras los cambios en sí no son la causa de tal descontento, todo lo contrario, dichos cambios son esenciales para poder conseguir una buena película. Ahí está, por ejemplo, toda la filmografía de Spielberg, basada casi toda en novelas, relatos cortos o hechos reales, o la que para mí es el claro ejemplo de que los cambios incluso pueden mejorar la obra original, como es el caso de El Club de la Lucha; el propio Chuck Palahniuk, autor de la novela en la que se basa, reconoció que la película es mejor que su libro. ¿Entonces cual es el problema? No son los cambios, si no el ser fieles al espíritu de la obra original, y cuando hablamos de adaptar el universo de Tolkien, entonces cabe la posibilidad de una Guerra Civil.

El Hobbit se publicó en 1937 y la trilogía del anillo entre 1954 y 1955; han sido décadas de devoción por mucha gente que han convertido en todo un mito sagrado el universo creado por Tolkien, un respeto que roza el fanatismo religioso. Sin embargo ha sido todo este apoyo el que ha ayudado a expandir horizontes a la obra de Tolkien, auténtico referente de la literatura fantástica, y que ha mantenido el nivel de popularidad con el paso de los años. Precisamente uno de los sueños dorados de los fans era que el El Señor de los Anillos alcanzara la gran pantalla, pero la realidad es que con los medios de entonces era muy complicado trasladar el complejo universo de Tolkien sin dejarse un auténtico dineral y esfuerzo, ya no solo en recrear físicamente La Comarca, Rivendel, Moria, etc., también en realizar la titánica tarea de crear un guión a partir de unos libros tremendamente complicados de adaptar, ricos en matices y descripciones e intrincado por los numerosos personajes y aventuras que éstos corren. Quien quiera que tuviese que encargarse de una adaptación cinematográfica tendría que vérselas no solo con la complejidad inherente a la obra de Tolkien, si no también a toda una comunidad de fans que mirarán con lupa y juzgarán severamente los resultados, ¿quién sería el insensato capaz de llevar adelante este cometido?

“Azafata, ¿puede cambiarme de asiento?, no me gusta el aspecto de ese tipo”

Peter Jackson era un desconocido para el gran público, conocido en los pequeños círculos por su etapa de director de películas gore, su curriculum no encajaba demasiado con el perfil que se buscaba para una tarea así. Pero Jackson destacó por sus ideas claras y su capacidad de trabajo, con el apoyo de un gran grupo de gente y su Nueva Zelanda natal que le daría los escenarios naturales ideales para dar vida a las aventuras de Frodo Bolsón y compañía. La aventura acabó en éxito rotundo refrendado los por 11 Oscar que ganó El Retorno del Rey y una taquilla estratosférica, convirtiendo la trilogía del anillo en obra de culto, y aunque se le pueden discutir muchas cosas, casi todas referidas a aspectos de adaptación de la novela, en general todos están satisfechos con el trabajo realizado. Es por ello que cuando se anunció una adaptación de El Hobbit, todos reaccionamos con entusiasmo. Si Peter Jackson logró adaptar exitosamente El Señor de los Anillos, El Hobbit, tratándose de un cuento infantil de apenas 300 páginas fácilmente adaptable y contando por otro lado con más medios técnicos que entonces, tendría que haber triunfado por todo lo alto. Pero algo no ha salido bien.

“Si estamos forrados de pasta y podemos hacer lo queramos, yo tampoco lo entiendo…”

¿Qué demonios está pasando? A decir verdad La Desolación de Smaug ha recibido buenas críticas, en la linea de las anteriores películas, y a nivel de recaudación no ha ido mal, un poco por debajo de Un Viaje inesperado al no contar con el factor de expectación tras casi 10 años de espera. Pero la comunidad de fans, los frikis de toda la vida (and proud of it!) no están contentos, se sienten traicionados por lo que ha hecho Jackson, extralimitándose en esta ocasión más de la cuenta, sin respetar en absoluto el legado de Tolkien. ¿Cómo es posible fallar en lo que a priori era lo más fácil? Adaptar un libro como El Hobbit no era, a priori, ni la cuarta parte de complicado que adaptar El Señor de los Anillos. Pero Jackson eligió el camino complicado, es decir, hacer una trilogía de un relato de 300 páginas, añadiendo, eso si, escritos de los apéndices escritos por el propio Tolkien para dar más chicha al asunto, y aún así se quedaba corto. Por otro lado se le ha acusado de abusar del CGI, dando una sensación de artificialidad, sustituida por la naturalidad que tan bien consiguió con la trilogía del Anillo.

“Mira, desde aquí se ve mi casa. Eeeooo!!!”

El camino del guionista a la hora de hacer una adaptación es duro y muchas veces ingrato, cuesta apreciar el esfuerzo que se ha hecho por trasladar una historia de un medio a otro, cambiamos su lenguaje para que se puede expresar de una manera distinta, y como en todo, muchas cosas se pierden en la traducción. El Hobbit tiene la particularidad de que el material original es escaso, así que se han tenido que añadir muchas cosas que no había en el libro a base de, por un lado, apéndices tolkienianos, y por otro, material original creado por los guionistas. Entre los añadidos originales tenemos escenas de acción y aventuras espectaculares y alargadas casi hasta el paroxismo, nada raro pues es lo que ha hecho Jackson en TODAS sus películas, cosa que no me desagrada. Lo que tal vez ha levantado más ampollas es una relación amorosa entre Kili y Tauriel, un amor elfa-enano que ha sido visto como algo antinatural entre los fans más acérrimos de Tolkien. Particularmente yo no lo veo tan mal, es cierto que está metido un poco con calzador, pero no me desagrada la idea, y de cara a la tercera parte puede dar un aliciente interesante al desenlace final. La presentación de Beorn y los enanos me gustó mucho y además tenía más ritmo que en el libro, dónde entran en parejas y tardan un rato en conocerse todos para no intimidar al anfitrión, en el libro queda bien, pero no en una película. Y así la mayoría de cambios, como con toda la escena del dragón, alargada para darle mucha más acción. Ha sido un ejercicio de pulso narrativo de Jackson, consiguiendo que no decaiga el ritmo en las dos horas y media largas adaptando lo que en el libro serían como mucho 50 páginas. En ese aspecto es de sobresaliente.

“La fiesta de la espuma se nos fue un poco de las manos”

En cambio lo que no me gustó tanto es la poca presencia de Bilbo, le he echado de menos teniendo en cuenta que el título de toda la trilogía hace referencia a él. También coincido en que se ha abusado de CGI con estas películas; dará facilidades a la hora de planificar escenas y será más económico, pero no me gusta poder distinguir escenas de estudio con escenas al aire libre, cosa que hace 10 años se me hacía difícil con El Señor de los Anillos. Y por último resaltaré un error de concepto por parte de Jackson a la hora de desarrollar el guión de El Hobbit, y es querer darle un toque épico a esta trilogía cuando la novela no lo tenía, era un simple cuento de aventuras, totalmente lineal y casi sin pretensiones. El último tercio de película no resulta todo lo grandioso que Jackson debía querer, saltando a distintas escenas que no están todo lo conectadas que tendrían que estar, a diferencia de la trilogía del anillo, dónde todo tenía un punto común: el anillo único. Y el punto épico quedaba perfecto. Aquí parece más bien que cada uno va a su bola, y eso le resta epicidad al asunto. Entiendo que Jackson quería repetir la fórmula de El Señor de los Anillos (lo de hacer tres películas ya era una declaración de intenciones), pero El Hobbit es distinto, un simple cuento dirigido a un público infantil, no hay épica, no hay eterna lucha entre el bien y el mal, El Hobbit no trataba de contar nada de eso, era solo un simple viaje de aventuras, aunque con un gran final, eso si. El resultado es que al final se queda como a medio camino entre la aventura pura y dura que había sido Un Viaje Inesperado y la aventura épica de El Señor de los Anillos. Esperemos que esté más acertado dentro de un año, con Partida y Regreso, el final de las aventuras de Bilbo y compañía.

“Pues a ver si llegamos ya, ni que fuésemos la compañía del anillo, macho”

En referencia a todas las demás cosas que hayan podido molestar a los fans, les entiendo, aunque a mi personalmente no me han molestado en exceso los cambios realizados. Se ha demostrado lo complicado que es realizar una adaptación del universo de Tolkien, y creo que Jackson no solo ha conseguido adaptarlo bien, además le ha dado identidad propia a la versión cinematográfica, lo cual es digno de admirar. Tiene fallos, eso es innegable, pero teniendo en cuenta la magnitud de la obra de Tolkien y todos los fans que hay detrás, siempre muy exigentes y recelosos con las adaptaciones, tener contentos a todos es imposible. Mala suerte para los más frikis, que tal vez hayan perdido la esperanza de cara al final de esta trilogía, pero el tiempo pasa y lo cura todo, dentro de un año seremos los primeros en acudir a los cines, la fidelidad es nuestra virtud y a la vez nuestra maldición, después de todo.

3 thoughts on “El Hobbit: La Desolación del Friki

  1. Magnífica reseña, Aleksander. Muy bien escrita, pone sobre la mesa algunas cosas interesantes sobre cineastas y cinéfilos de una forma muy elegante.

    Estoy muy de acuerdo con lo que dices del intento (quiero y no puedo) de darle épica a la historia. Puede que sea lo que más agua las películas, aunque sospecho que no, pues las enlaza con la trilogía de El Señor de los Anillos.

    Desde mi punto de vista, lo que fastidia El Hobbit no es la duración (3 películas de casi 3h), ni los añadidos, ni la adaptación al lenguaje cinematográfico: es la incoherencia y la redundancia. Intento explicarme:

    – hablas de la escena de Beorn. Pues bien, no entraré a discutir si tal como es en el libro funcionaría en película, pero lo que han hecho es más de lo mismo del resto de la película. En estas pelis se pasan la vida corriendo y, lo que es peor, Gandalf se pasa todas sus escenas diciendo “¡corred!” o su variante “¡corred, insensatos!”. Si cambias algo, que sea para mejor, no para hacer lo mismo que en el resto de la peli, pues el material original lo dejaba a huevo para una escena completamente distinta…

    – Tauriel, digan lo que digan los fans, es la repanocha: una elfa buenorra dando mamporros a los orcos con tanto estilo (o más) que Legolas?? Quién se queja?? Otro tema distinto es que sea la protagonista de otro romance entre razas. Ya lo vimos con Arwen y Aragorn… Daba menos morbo porque Elfos y Humanos se parecen más? Quizá, pero sigue siendo más de lo mismo y no aporta nada a la historia… Ese es el problema de Tauriel.

    – Y así con otras redundancias, pero para hablar un poco de la incoherencia me centraré en tu comentario sobre la (acertada?) acción con el dragón. Veamos: Bilbo está con el anillo puesto, invisible, y Smaug puede seguir su rastro perfectamente. En cambio, a los enanos, que los ve y cuyo olor conoce mejor, es capaz de pasarles por encima sin enterarse, siendo incapaz de darles caza???? Por favor…

    Como estas, otras cosas redundantes e incoherentes, que ensombrecen la/s película/s. El tema de Bilbo, que es el prota (digan lo que digan, Thorin NO es el prota, es el motor de la historia – el prota es Bilbo), yo también sentí que había quedado relegado a segundo plano en esta segunda parte, pero después de ver la película por segunda vez, creo que no es así.

    Nuevamente, gracias por la reseña, Alek. Brutal.

  2. Buenoooooooooo, si es que ya queda todo dicho, y más. Gracias por una agradable lectura a ambos jejeje.

    ¿Sabéis qué pasa? que yo soy el primero que disfruta analizando y “descuartizando” este tipo de “películassobrehistoriasolibrosdeculto” (sobretodo justo después de verlas)… pero ya hace tiempo que intento hacer el esfuerzo (aunque no siempre lo consigo, claro) de afrontar lo nuevo que veo como eso: una película más, intentándola desligar de cualquier otra cosa a la que vaya ligada para poder valorarla como peli Y PUNTO.

    Por eso coincido con ambos y creo que como película, si obviamos de donde viene, todo lo que “hay detrás” y tal, aprueba con nota aún con las cosas criticables que tiene, y prefiero evitar entrar en la fidelidad o no para con la obra de la que procede; y es que al fin y al cabo es eso, una película.

    Aaaaayyy, cómo hecho de menos esos días en que podía ver cine y/o escuchar música disfrutando de ello sin más y sin estar analizando continuamente lo que veía/escuchaba… pero ¡¡qué porras!! debatir también es divertido :-p.

  3. Gracias por los comentarios ^_^

    Más o menos coincido con Gaal, aunque por ejemplo respecto a Tauriel estoy expectante, como he comentado en mi reseña o reflexión, sobre su papel que desempeñará en la tercera parte, ya que hasta ahora se han limitado a presentarnos al personaje y poco más. Sigo viendo potencial en Tauriel, y dentro de un año podré decir si realmente aportó poco o nada a la historia. Eso si, los mamporros a los orcos ya no nos los quita nadie :-P

    La escena que comentas de Smaug y los enanos, totalmente de acuerdo, no tiene mucho sentido después de la escena de Bilbo con el anillo puesto.

    Lo que comenta Gaal enlaza con una cosa que él mismo me comentó, y es que a veces los directores pueden ser mas o menos fieles a una obra, pero si no son fieles a sí mismos la liarán parda, hablando claro. A Lucas le fue como le fue con su nueva trilogía, creo que Jackson es más inteligente (cinematográficamente hablando) y no creo que repita los mismos errores que él.

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