TRÁILERS COJONUDOS DE PELIS INFUMABLES (VOL. IV)

En ocasiones hay días en los que preferiríamos no despertarnos. El peso del mundo se nos hace difícil de soportar y eso nos mantiene pegados como lapas a la cama por las mañanas. Lo peor es esa sensación de amarga derrota antes siquiera de haber entrado en acción, prolongada en el tiempo sin remedio ni consuelo. El mundo nos odia y nosotros a él, tiene sus cosas buenas, pero a veces es insoportable, ¿por qué levantarse y luchar por algo que de entrada nos rechaza? Este es el día a día que vivimos, discusión y reconciliación, nuestra relación amor-odio con el mundo nos mueve y bailamos al son de su música. Y por esa razón admiro a la gente capaz de bailar dubstep sin perder la dignidad en el intento.

A finales de los años 70 hubo una revolución por los derechos homosexuales en San Francisco, liderada por la figura de Harvey Milk, primer cargo político de la historia americana que reconoció abiertamente su homosexualidad. Sin embargo se pasó la mayor parte de su existencia ocultando esa parte de su vida, hasta que se dio cuenta de que hay algo más que podemos hacer con el mundo cuando nos llevamos mal con él: cambiarlo. Los logros que se consiguieron fueron extraordinarios, y pese a su trágica muerte, Milk se convirtió en la personificación de la liberalización de los derechos de gays y lesbianas. Y la lucha aún sigue. Algo por lo que vale la pena luchar.

En 2007 Gus Van Sant (El Indomable Will Hunting, Elephant) dirigió el biopic centrado en Harvey Milk durante su ascenso político, lucha por los derechos de los homosexuales y hasta su muerte. La película está muy bien, por tanto quizás sería injusto tildarla de “mala” por el título de este post. A pesar de ello encuentro que el tráiler es de lo más destacable. Consigue sintetizar a la perfección el tono del film, te da las cuatro pinceladas necesarias para definir al personaje de Harvey Milk y la convulsa época de cambios que vivió.

Las desgracias ocurren, “shit happens” como dirían los anglosajones. Más allá de nuestras propias miserias personales, como especie somos capaces de compartir experiencias traumáticas, buscamos la comprensión en otra persona que ha padecido lo mismo que nosotros. Una de esas cosas que nos hace humanos. ¿Qué sucede cuando sufrimos lo que denominamos una tragedia colectiva? Son de tal magnitud que hablamos de un trauma que nos llega a afectar como sociedad, nos cambia a todos, nuestra forma de actuar, pensar y de percibir las cosas. Hablamos del 11-S. Todos compartimos esa experiencia, todos vimos por la televisión cómo miles de personas perdían la vida en varios atentados, todos sentimos el pánico y la inseguridad, “¿estábamos seguros?”, “¿era el inicio de una nueva guerra?” (así fue), la certeza de que ese día iba a ser recordado para mal.

Hay ciertos temas con los que tenemos una sensibilidad especial, y el cine sabe sacar buen partido de ello. Cuando el film reza al inicio “basado en hechos reales” predispone al espectador a un sumergimiento emocional, básicamente nos están diciendo que esto sucedió de verdad, ¿cómo no empatizar con algo así? Nos acercan a los personajes y eventos que nos presentarán a continuación, la idea de que la historia dramática de turno y sus personajes fueron reales le da un mayor calado emocional que no tendría una historia ficticia. No digo que un tipo de relato pueda emocionarnos más que otro, sólo que la historia real nos “llegará” con mayor facilidad.

El cine estadounidense ha tratado el 11 de septiembre desde una perspectiva muy general, tratando más las consecuencias como sociedad. Como acercamiento a los atentados en sí creo que habría que mencionar sólo dos films: United 93 y World Trade Center. United 93 me parece un peliculón, pero el final es tan devastador que no he tenido el valor de volver a verlo. En cuanto a World Trade Center, es pésima, un intento de aprovecharse de nuestra disponibilidad emocional con este tema de una forma pedante y pretenciosa a más no poder. No entraré en más detalles porque esta película no se merecería ni ser mencionada aquí de no ser por su tráiler, auténtico paradigma de cómo conseguir algo maravilloso a partir de algo espantoso y que es el motivo principal por el cual estoy escribiendo esta serie de posts. En efecto, estamos ante la quintaesencia del tráiler cojonudo a partir de una peli infumable:

Si alguna vez he estado a punto de llorar con un tráiler, ha sido con éste. Conmovedor, hecho con muy buen gusto y con ese mensaje de que todos somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos en los momentos más oscuros.

Y con esto doy por terminado esta serie de posts. Me he dado cuenta que al final siempre acabo desvariando del tema principal, ya sea por que tenga desarrollado mi capacidad de pensamiento divergente, o es que simplemente padezco un trastorno agudo por déficit de atención y me cueste centrarme en las cosas. En todo caso la intención era resaltar el valor y la importancia de los tráilers, ese arte que todos conocemos pero que poco apreciamos. A ver si la cosa cambia.

One thought on “TRÁILERS COJONUDOS DE PELIS INFUMABLES (VOL. IV)

  1. Sí, en World Trade Center es en el trailer que pensé cuando vi tu título. Aunque a mí no me parece tan infumable, lo cierto es que el trailer le da mil y un vueltas…

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