LIFE FROM MARS

Desde siempre me ha fascinado la astronomía, el estudio de cuerpos celestes así como los viajes interestelares, el descubrimiento de galaxias muy, muy lejanas y nuevos mundos y civilizaciones. Para mi desgracia cualquier viaje de este tipo hoy en día sigue siendo ciencia-ficción, y más para un mallorquín, donde cada billete para salir de la isla nos cuesta un riñón. Afortunadamente siempre puedo sublimar estas inquietudes a través de la literatura y las películas. Utilizamos la imaginación para ir más allá de nuestros propios límites. Todos tenemos nuestros propios mecanismos para afrontar cualquier obstáculo y superarlo, no deja de ser una lección de vida que aplicamos a nuestra vida cotidiana. De esta manera desafiamos toda lógica y convertimos lo imposible en posible:

Todo empezó como un pasatiempo. Andy Weir, un programador informático aficionado a la astronomía se imaginó cómo serían las primeras misiones tripuladas a Marte. Pero fue más allá, ¿qué pasaría si en una de estas misiones uno de los tripulantes se quedase atrapado en Marte? Completamente solo, dado por muerto por sus compañeros de misión y por todo el planeta Tierra, y sin recursos para aguantar con vida durante mucho tiempo. “The Martian”, novela que al principio el autor colgó gratuitamente en su propia página web y que con el tiempo acabo convirtiéndose en un best-seller mundial, relata las peripecias de Mark Watney, que al verse solo y sin recursos en Marte tiene que ingeniárselas para sobrevivir y encontrar una forma de volver a la Tierra.

La novela de Weir posee una narrativa bastante sencilla ya que las aventuras de Mark Watney se relatan como si de un diario de a bordo se tratase, en ese sentido adaptarla al cine no ha sido tarea demasiado complicada, aunque ello no quita mi reconocimiento a la buena labor de Ridley Scott (director) y Drew Goddard (guionista), manteniendo la esencia y casi toda la historia lo más fiel posible al libro. El sentido del humor y la obsesión por los detalles fueron los dos elementos que encumbraron la obra de Weir, y que Goddard y Scott, muy acertadamente, han mantenido para la adaptación cinematográfica:

El nivel de detalle tal vez sea inferior en el film, ya que el libro se explaya a gusto con todos los experimentos locos que realiza Mark, sin embargo lo compensa con unas panorámicas de Marte que quitan el hipo. Además mantiene un nivel de realismo en base no sólo a las locuras científicas de nuestro protagonista, si no también a las que hacen desde la Tierra para recuperar a su astronauta perdido. El equilibrio entre el realismo científico y el tono ciertamente desenfadado de la película es correcto. Ambos son imprescindibles para contar bien esta historia.

Resulta extraordinario ver cómo afronta Mark Watney (soberbio Matt Damon) una situación límite de este tipo. Otra persona se derrumbaría y dejaría que la muerte le alcanzara, pero no nuestro protagonista, una especie de MacGyver espacial que utilizará cada elemento de su entorno para poder sobrevivir a Marte, todo al ritmo de los grandes clásicos de la música disco. No es broma. Queda claro por tanto que no estamos ante una historia de supervivencia al uso, esto no es Náufrago, no es Apolo 13 y ni mucho menos El Señor de las Moscas. Esto no es un relato de supervivencia, es una historia de aventuras. Si, hay momentos de gran tensión dramática, sientes auténtica rabia e impotencia, esos momentos que parece que todo se va a ir a la mierda y que lo mejor es rendirse. Y es en esos momentos cuando entra en juego la mayor cualidad de nuestro querido Mark Watney: su sentido del humor. Enfrenta los obstáculos de la manera más humana posible: se ríe de sí mismo. Ésta es la clave de la película, por esta razón el tono humorístico del film es tan importante, forma parte no sólo del personaje principal, sino también de la misma historia, del mensaje que transmite: cómo enfrentarnos a los obstáculos en la vida. Porque la vida no es un relato de supervivencia, es una historia de aventuras de las que se recuerdan durante mucho tiempo con una sonrisa de oreja a oreja.

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