Cuando Pixar Dominaba la Tierra

Esta es una historia que empezó hace 65 millones de años, cuando los dinosaurios gobernaban la Tierra a su antojo, pues eran los reyes del planeta, hasta que llegó un meteorito…y pasó de largo. La era Mesozoica se prolongó durante millones de años y los dinosaurios no vieron alterado su curso de la historia: vivieron felices y comieron perdices como nunca lo habían hecho. Con el paso del tiempo la Tierra evolucionó; los dinosaurios cambiaron, volviéndose más sedentarios, cambió el clima y la vegetación, permitiendo la aparición de llanuras y praderas, y surgieron nuevas especies, entre ellas, cierta clase de homínido, cuya presencia será importante. No para el curso del planeta Tierra, ni mucho menos, pues esta nueva especie realmente no parece muy inteligente. Pero sí que será importante para el protagonista de nuestra historia.

Reconozco que tras esa maravilla que es “Inside Out”, pensaba que Pixar no podría sorprenderme de nuevo, al menos no en tan corto espacio de tiempo (llevan dos películas en apenas medio año). Además, viendo lo que se mostraba sobre “El Viaje de Arlo”, mis sentimientos se dividían entre la sincera indiferencia y la más oscura resignación, no percibía la originalidad y frescura habitual en Pixar. “¿Volveremos a los acíagos tiempos de Brave, Cars 2 y Monsters University?” Era una pregunta que martilleaba mi mente y que recorría mi cuerpo en forma de escalofrío. Olía el tufo a estrategia de cara a la mercadotecnia, para que las tiendas Disney se hinchasen a vender figuritas de dinosaurios estas navidades. Ya podía escuchar el repiqueteo de las cajas registradoras por cada euro ingresado de nuestros raquíticos bolsillos.

“Y éste, niños, es el verdadero significado de la navidad. FIN.”

Y entonces se hizo la luz. La primera escena: El agua, la vegetación, los paisajes…¿son reales? Hubiese estado convencido de ello de no ser porque la estampa estaba repleta de dinosaurios. Aquellas imágenes penetraron profundamente dentro de mí (that’s what she said) como un fogonazo que hizo esfumar cualquier atisbo de duda o temor que tenía hasta ese momento. Estaba presenciando un espectáculo asombroso, cada partícula de luz, cada gota de agua, cada hoja moviéndose al son del viento eran un prodigio técnico y artístico. En ese instante ya supe que Pixar lo había vuelto a hacer.

A nivel técnico estamos ante una película extraordinaria, ¿pero que hay de la historia, los personajes, etc.? La historia no cuenta nada nuevo, pues se trata de la típica historia de maduración personal. El protagonista es Arlo, un dinosaurio que siempre ha sido muy miedoso, pero que tras separarse accidentalmente de su familia deberá encontrarlos y superar sus propios miedos en el proceso. Acompañado de Spot, un humano muy perruno y fiel que se convertirá en su mejor amigo y le ayudará en sus aventuras. Por el camino se encontrarán toda clase de personajes que enriquecerán el camino de Arlo, llevándolo hacia su propia relevación…perdón!, revelación. Realmente esta historia la hemos escuchado cientos de veces, ¿no?

“El Viaje de Arlo” bebe descaradamente de “El Rey León” y “En Busca del Valle Encantado”, incluso tiene alguna que otra escena calcada a estos clásicos. Las fuentes son inmejorables, pero si no se cuidan las formas, el resultado puede ser un refrito que ya habremos visto miles de veces. Las historias son atemporales, han viajado desde siempre a través de generaciones hasta hoy, lo único que cambia es la manera de contarlas, y en Pixar son auténticos maestros en esta materia. Y es en una película de este calibre, bajo mi punto de vista, dónde más se pueden apreciar las dotes narrativas de ésta gente. Coger la historia más manida, más contada del mundo y aún así, lograr que te sorprenda, te emocione como ninguna lo había hecho antes. Bravo.

 “Que rápido nos has olvidado…¿Sabes qué? Paso de tí!”

Podría alabar lo bien construidos que están los personajes, lo bien desarrollados que están, cómo empatizas con ellos nada más conocerlos, cómo sin apenas palabras logran encogerte el corazón, cómo, en resumidas cuentas, te hacen partícipe de este viaje tanto físico como emocional. Pero en esta ocasión merece la pena pararse a contemplar el paisaje, nunca mejor dicho. La ambientación, los entornos, toda la flora y fauna que rodea a nuestros protagonistas, y cómo interaccionan con ella, es simplemente acojonante. Pixar construye una suerte de Era Mesozoica alternativa, dónde todos los seres vivos que no perecieron por el ¿impacto de meteorito? (se siguen debatiendo las causas de la extinción masiva) hace millones de años, continuaron sus vidas y siguieron evolucionando, así como la vegetación, el clima, etc. La mezcla de elementos de distintas eras geológicas es asombrosa, y visualmente es una gozada. Y ésto es algo que la película sabe aprovechar muy bien ya desde el primer fotograma, el entorno se convierte en un personaje más, mezclándose perfectamente con todos los personajes. Se juega muy bien con la fuerza visual, siendo unos de los principales motores de la historia, a fin de cuentas se trata de la lucha de Arlo contra sí mismo y contra los elementos que le rodean para poder superar sus miedos. Hay un momento de la película, dónde Arlo y un grupo de Tiranosaurios (habéis leído bien) deben guiar un rebaño de búfalos (habéis leído bien) en plena llanura, una escena que rinde tributo a los mejores westerns de Hollywood. La manera en que Arlo pierde los complejos y empieza a rugir y chasquear su cola (ya lo sé, ya lo sé…) para dirigir el rebaño, desprende el aroma de los viejos clásicos, se respira la esencia de John Wayne, Howard Hawks, John Ford, etc. Entre otras cosas, Pixar acaba de crear el género del western prehistórico. Alucinante.

 “¿Otro dinosaurio? Echo de menos cuando los indios nos querían arrancar las cabelleras”

Se ha acusado a “El Viaje de Arlo” de poca originalidad, de que no cuentan nada nuevo. Lo cierto es que no se puede acusar a Pixar de que tras “Inside Out”, película mucho más original en su planteamiento como sofisticada en su desarrollo, traten de abarcar lo contrario, ya que el film protagonizado por Arlo es en esencia más simple y previsible, más “para niños”, cita textual de mucha gente dicha en un tono peyorativo. Algunos van más allá y la consideran más Disney que Pixar, y creo que no es así. Yo veo en ésta película muchos de los elementos que hicieron popular las películas de Don Bluth, una leyenda del cine de animación:“En Busca del Valle Encantado”, Fievel y el Nuevo Mundo”, “Todos los Perros van al Cielo”, etc. Que una película sea para niños no significa que tenga que ser blanda, alegre , colorida y con la moraleja de turno. El cine de Don Bluth tenía un toque oscuro, depresivo, lograba hacerte sentir realmente mal durante gran parte de la película, tanto que al final valorabas de verdad el típico “happy ending” de aquellas historias. Sentías de verdad la alegría del protagonista, lo mucho que le había costado llegar hasta allí. En cierto modo, forma parte del aprendizaje natural de las cosas, y esa era la magia de este tipo de cine, aunque pueda sonar algo retorcido. ¿”El Viaje de Arlo” es más simple? Evidentemente si, pero Pixar inculca esta historia con un sentimiento y una pasión dignas de sus mejores obras, inspirándose en los mejores genios de la animación.

El único apunte negativo (si es que se puede considerar como tal) que le pondría a la película es la banda sonora, que simplemente cumple sin más. Correcta., pero olvidable. Una pena, porque de haber tenido un buen acompañamiento musical, estaríamos tal vez ante una obra maestra, y si no recordad lo bien que le fue a “Cómo entrenar a tu Dragón”. ¿Os imagináis si James Horner se hubiese encargado de componer la banda sonora de “El Viaje de Arlo”?, como ya hiciera en su momento con “En Busca del Valle Encantado”. Ésta hubiera sido su película.

Pixar ha vuelto, rugiendo fuerte, disipando sus miedos y, por ende, nuestras dudas. Pensábamos que ya no sería capaz de conseguir la grandeza de antaño, pero estábamos equivocados. Éste año hemos vuelto a escuchar el rugido de la compañía cuya genialidad no tendríamos que haber dudado nunca, sólo teníamos que tener paciencia para que pudiésemos volver a presenciarla. El Viaje de Pixar estos últimos años ha sido sufrido y más largo de lo que nos hubiese gustado, pero al final ha tenido su recompensa. El final feliz que en realidad siempre estuvo allí.

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