La Estrella Enamorada

“Una vez un filósofo preguntó: ¿somos humanos porque observamos las estrellas o bien observamos las estrellas porque somos humanos? Carece de sentido. ¿Las estrellas nos observan a nosotros?. Ésa es una buena pregunta.”

Llevan aquí mucho antes de que apareciésemos, su resplandor nos acogió cuando apenas empezábamos a existir y desde aquella primera noche que pudimos observar el firmamento siempre han sido nuestras amantes, nuestras diosas, cuando más perdidos estábamos han sido nuestro faro de esperanza y también nos han ayudado a darle significado al universo. En cambio, ¿nunca os habéis preguntado qué dirían las estrellas después de observarnos a nosotros durante todo este tiempo? Alguien sí lo hizo.

Las estrellas son compasivas incluso en su propia desgracia, por eso cuando una de ellas se cae, nosotros, como egoístas que somos, en lugar de preocuparnos por ella siempre le pedimos un deseo. Pero ellas, en su infinita misericordia, nos escuchan, y a Neil Gaiman le concedieron el mejor deseo que un escritor puede anhelar, una idea. Fue una chispa que dio origen a toda una novela. Y ésta novela acabó siendo algo más, su destino estaba escrito en las estrellas.

Stardust se publicó en 1999, Neil Gaiman publicó una novela de género fantástico con un toque oscuro, muy violenta y repleto de contenido sexual. El libro fue un éxito y era lógico que la adaptación cinematográfica acabara por llegar, allá por 2007. Mathew Vaughn y Jane Goldman, director y guionista que siempre han colaborado juntos, tenían en mente algo distinto. Querían convertir la oscuridad del libro en algo más “para todos los públicos”, ligero y con más sentido del humor, al más puro estilo de La Princesa Prometida. En mi reseña sobre “La Historia Interminable” critico la falta de fidelidad de la película hacia el libro, curiosamente aquí pasa lo mismo, ya que Vaughn y Goldman se alejaron de la novela, pero con dos diferencias sustanciales respecto a la obra de Ende: primero contaron con el apoyo de Gaiman, y segundo el resultado fue una película memorable. A pesar de esto es lógico seguir pensando que una “traición” de tal magnitud al libro es imperdonable, yo mismo me indigno cada vez que veo La Historia Interminable, pero la diferencia es que aquí ya desde un principio se quería seguir un camino diferente, cosa que el propio Gaiman quería y apoyó totalmente. En ningún momento se crean falsas expectativas, y además, qué demonios!!, viendo lo bien que funciona el film se puede perdonar.


-“Anoche miré al cielo y di a cada estrella una razón para quererte…y me faltaron estrellas”.
-”Estás de coña, ¿no?”
-”Te deseo”.
-”Aléjate de mi”.

El amor es un concepto tan complejo como poderoso, y por encima de todo, universal, pues todos nos podemos sentir identificados con las historias de amor. Si alguna vez habéis estado enamorados, sabéis lo que se siente, no hace falta describirlo. Es una sensación a medio camino entre la felicidad y la locura más absoluta, y es en ese terreno grisáceo dónde triunfan las grandes historias de amor. La gracia no es ver a dos personas compartiendo su corazón con la otra, viviendo en un oasis de euforia amorosa, si no contemplar cómo para alcanzar tal nirvana tuvieron que hacer las cosas más absurdas y crueles, perder toda dignidad y sufrir las peores miserias que conoce la humanidad. Sin sacrificio no hay recompensa…ni tampoco una buena historia. Vaughn y Goldman fueron lo suficientemente inteligentes para que la película girara en torno al amor no correspondido, ¿pues qué hay mayor desgracia que amar y no ser amado? Olvidaos de las guerras, las enfermedades, el hambre y la muerte, estamos ante el amor, quinto jinete del apocalipsis que atrae a los otros cuatro en una espiral de destrucción y romanticismo. La cosa promete.

Stardust es una aventura fantástica, salpicada con mucho humor (inglés) y romance, con cierto toque de mala leche y al mismo tiempo “algo” que la hace realmente encantadora. Todo gira en torno a sus dos protagonistas, Tristan, un pueblerino con un pasado secreto, e Yvaine, una estrella caída del cielo destinada a grandes cosas…a menos que caiga en malas manos. Ambos viajarán juntos con destino incierto en busca del amor que no les es correspondido, y sin embargo cada uno luchará por ello hasta las últimas consecuencias. Por el camino se encontrarán todo tipo de personajes que para bien o para mal, les ayudarán a llegar al final del viaje. Ya sé que es un coñazo que te hablen entre enigmas en plan Gandalf el Gris, pero no quiero desvelar ninguna de las sorpresas de la película.

Para cuando se realizó esta película, todavía coleaba el efecto “Señor de los Anillos”, esa época dónde se vivió un auge exponencial de las películas de género fantástico. Stardust sigue un poco esa línea, pero con un tono bastante más desenfadado, sin renunciar a la épica. El gran mérito de Stardust es ver lo bien que encajan tantas piezas para que quede un puzzle de géneros impecable. Sabe medir al milímetro la cantidad justa de cada elemento: muy romántica, pero sin caer en lo cursi, muy divertida, pero sin caer en lo ridículo, muy épica, pero sin caer en lo rimbombante. Consigue alejarse de El Señor de los Anillos y crear su propia identidad, todo gracias a un guión brillantemente adaptado de la novela, dotando al film de un ritmo endiablado y acompañada de unas actuaciones formidables, incluso los más secundarios aportan brillantemente su granito de arena, mención especial para Robert de Niro, cuyo personaje es…sorprendente. Pero hay más.

El resultado no es la suma de todas las partes, en este caso hay un elemento que surge de forma natural, algo que no se consigue a propósito y es difícil de obtener: ese “algo” es encanto. Es esa clase de película que te atrae con su carisma, es zalamera y te cautiva como nadie, literalmente te dejas llevar por su historia, te dejas atraer por sus personajes, te ríes por cualquier cosa que dicen y te golpea el alma si algo malo pasa, sientes tu corazón palpitar de emoción como los suyos y casi sin darte cuenta, desafiando toda lógica y ley física, pasan a convertirse en el centro de tu universo…aishh (suspiro), el amor venía de las estrellas después de todo.

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