Me voy

Vaya por delante que no soy muy fan de la filmografía de Almodóvar, le reconozco sus virtudes, pero su tipo de cine nunca me ha acabado de llegar. Cuestión de gustos. Hasta ahora aceptaba sus tics, sus manerismos y excentricidades, un conglomerado de cualidades que en su conjunto llegaba, muchas veces, a transgredir el género, y me parecía bien aunque no lo compartiera. Pero con Julieta nos hemos pasado todos varios pueblos. Es lo más vergonzoso que he visto en…mucho tiempo.

The End. Empiezan a descender los créditos finales en pantalla mientras mi rostro dibuja una expresión de estupefacción rozando la caricatura, y mi mente empieza a dar vueltas frenéticamente intentando encontrar una explicación lógica a lo sucedido durante los últimos 90 minutos. Todo es en vano, la locura se abre camino. Mi primera reacción fue la de tratar de tirarme por el balcón, pero luego recordé que vivo en un primer piso y que a lo sumo me rompería las piernas o con suerte podría quedar parapléjico. Luego quedaría como un gilipollas tratando de explicar la situación, así que pasando. Vamos a calmarnos.

Aquí donde me veis, soy la mar de condescendiente, ese tipo de persona que se encuentra a unos pandilleros dando una paliza a una abuela para robarle el bolso y piensa “pobrecitos, están muy necesitados de dinero”. Aplicad ese razonamiento cada vez que veía una película de Almodóvar. Pero lo de ayer ya fue demasiado.


“¿Qué acaban de ver mis ojos?”

No me voy a meter con las formas del manchego, que pueden gustar más o menos, pero es innegable que Julieta, su última película, está plagada de errores que sonrojarían a cualquier guionista de anuncios de teletienda. Dantesco. La película está basada en varios relatos de Alice Munro, historias sobre mujeres afrontando la pérdida, el dolor y la culpa, a priori hay buen material para construir una buena historia, profunda y trascendental. Pero no. ¿Por dónde empezamos?

Lo primero que empecé a notar fue una cantidad de lineas de diálogo realmente absurdas. ¿Sabéis esas obras de teatro infantiles dónde los niños más nerviosos se centran en escupir las frases lo antes posible antes de que se les olvide? Mucho peor. Sin fluidez, sin puntos de inflexión, cambiando de un tema a otro con la sutileza y seguridad que tendría el carnicero del mercadona si me operara de apendicitis. Lo que escuchaba no eran las transiciones entre diálogos y escenas chirriando, estaban gritando en agonía colectiva suplicando para que la parca reclamase su alma y terminase con ese tormento. Igual eran mis gritos, era todo muy confuso.

La historia, que en principio es el punto fuerte, transcurre a lo largo de 30 años y te cuenta la vida de Julieta, profesora de instituto que una noche conoce a Xoan, se enamoran y tienen juntos a Antia. Pero las cosas se tuercen cuando éste muere accidentalmente y su hija desaparece…hasta que 30 años más tarde se entera que sigue viva y ha creado su propia familia y todo. La peli entera es un gran flasback para poder entender la conducta tan errática de nuestra protagonista, donde poco a poco se irán abriendo viejas heridas y la verdad de lo que le ocurrió a Antía saldrá a la luz. Suena interesante, ¿no? Pues es un coñazo de proporciones bíblicas. El tratamiento de la historia es muy superficial, nunca profundiza en el verdadero drama de Julieta, prueba de ello es ver como Almodóvar se preocupa más de la composición visual de las escenas (ese pelucón que lleva Aura Garrido…) que no de transmitir verdadera profundidad, no alcanzamos a sentir ese sentimiento de pérdida y desamparo, para colmo los cambios que se van sucediendo en la historia suceden “porque sí”, los elementos no se entremezclan formando un todo homogéneo y un desarrollo orgánico que justifique cada acción, todo lo contrario. Y para cuando por fin las cosas se ponen interesantes, el film termina abruptamente.


Una peluca robando la escena

Si hay algo que destacar en este museo de los horrores son las actuaciones; totalmente huecas, sin profundidad ni garra, casi con desgana, y eso que Emma Suárez y Aura Garrido hacen lo que pueden, pero si no hay una dirección de actores competente, poca cosa se puede hacer. Esto me ha sorprendido, y mucho. No me esperaba que alguien como Almodóvar descuidara esta parte, y es que he visto películas de sobremesa de Antena 3 con más intensidad dramática. Darío Grandinetti le mete las mismas ganas que un universitario cuando hace una asignatura optativa sólo por los créditos, Rossy de Palma está confusamente perturbadora (lo normal, pero mucho peor), Daniel Grao tiene la expresividad de una planta colágena, algunos cameos (Bimba Bosé…) que sólo les falta mirar a cámara y decir “Holis!, salgo en una peli de Almodóvar” y para rematar esos extras con esa capacidad de actuación comparable a una fregona usada (la escena del tren hay que verla para creerla). Hacía tiempo que no veía un buen reparto tan mal desaprovechado.

He percibido falta de esfuerzo por parte del director, como si no hubiese ganas de hacer esta película, y la hiciese más por compromiso que otra cosa. Y eso queda plasmado en unas actuaciones átonas, una planificación de escenas muy pobre, unos diálogos realmente estúpidos (la parte de la clase de historia de Julieta es de vergüenza ajena) y una historia que podría haber dado mucho de sí, pero que se desaprovecha completamente, y en lugar de ahondar y desarrollar la historia a través de las personalidades de los personajes, araña sólo la superficie del conflicto entre madre e hija y tira de los clichés más manidos que uno se pueda imaginar para forzar el desarrollo de la trama. Para rematarlo el film termina con un “deus ex machina” de manual, en el que te acabas preguntando para qué demonios ha servido todo esto si al final nada iba a cambiar.


We`re in the money, we’re in the money…

Puedo soportar la existencia de malas películas, lo que me supera es que se glorifique aquellas que no se lo merecen. Hablamos de una película elegida para representarnos en la próxima edición de los Oscars (ojo!), y cuyas crítica especializada la pone tal que así:

– “Almodóvar compone en ‘Julieta’ la perfecta deconstrucción del melodrama en una película tan anómala y sonámbula como turbadora “
– “Es un drama maternofilial esculpido, desde los propios intestinos, con la delicadeza y sensibilidad del mejor clasicismo”
– “Obra maestra con nombre de mujer”

Esta situación ya ha pasado antes y volverà a pasar, y cansa que se le de bombo a este tipo de películas, y más si son tan chapuceras y están hechas con tanta desgana. De seguir así solo veo dos caminos: 1) Abandono masivo de las salas de cine para ver producto español (siempre culpando a la piratería, por supuesto), o bien 2) Vanagloriarnos cuando la comedia mediocre de turno arrasa en taquilla y caer en la más vergonzosa autocomplacencia. El resultado es el mismo: el cine pierde. Así que en vista de cómo está el panorama, no me queda otra que apartarme de un tipo de cine (mal calificado “español”, como si fuese un género mas) que no me ofrece lo que quiero, sin embargo no pierdo la fe completamente ya que existen buenas películas españolas. Sólo hay que buscar más allá del mundanal ruido de los medios y confiando en nuestro propio criterio.

3 thoughts on “Me voy

  1. Alek, como siempre un placer leer tus críricas, tan bién ilustradas y argumentadas… y divertidas… enhorabuena una vez más por hacerme reir ante algo que no tiene puta gracia ;-p.

    Decirte, además, que el último párrafo es SUBLIME y tristemente (o no) cierto.

    Me vooooooooooy!!! :-p

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